26 de mayo de 2012

Carta al primer mes de mi fantasma


Siempre he creído que en la decepción se encuentra gran parte de mi inspiración, debe tener alguna relación con el deseo de tener una vida tranquila en la que todos los problemas que me resulten incómodos pudieran evitarse. No puedo ignorar esa parte de mí que cree que todo estará bien si tomamos decisiones consientes de que pueden salir mal, pero ¿Qué podemos hacer cuando todo era perfecto y termina mal?, cuando nos volvemos victimas del resultado aleatorio de una moneda con dos caras iguales.

Estoy en un ciclo extraño, es algo parecido al “nacer, crecer, reproducirse y morir”, a excepción que este ciclo es más simple, va de la ilusión al fracaso, después una prolongada temporada neutral que se reduce cada que inicia de nuevo el ciclo para iniciar con el fracaso de nuevo, y así hasta el día de hoy en el que ya ni siquiera puedo definir mi estado real.

Puedo decirte una cosa, en este momento eres mi fracaso y mi corazón guarda tanto rencor, coraje y odio hacia ti, que lo único que me queda es ahogarlo un poco para darme cuenta que el resultado que ahora tengo es solo producto de mis malas decisiones y de tu inevitable manera de ser, de esa necesidad tuya de estar con alguien y de negarlo todo el tiempo.

Podría tomar mis llaves, mi celular y mi vida, ponerme mis zapatos y correr hacia ti, donde sea que estés, pero de que serviría si solo has tratado de huir de mi. Tengo tantas preguntas, tantas dudas, y sé que no necesito esas respuestas para continuar con mis planes, es solo que quiero matar todo lo que queda vivo de mis sentimientos hacia ti, todos siguen ahí, no han cambiado ni un poco, si así fuera no habría necesidad de escribir esto y dudo que escribirlo contribuya a redimirme.

Te has metido en mi cabeza, eres por quien me pregunto todos los días “¿en algún momento dejaré de pensar en ella?” y no importa que haga, irremediablemente recurro a ti para jugar con tu vida en mi cabeza, mezclándola con fragmentos de libros y películas con finales felices, escribiendo poco a poco nuestra vida perfecta.

Soy más de los que escuchan que de los que hablan y aun así sé que a veces hablo de mas, sé que te he dicho cosas que te resultaron molestas y que hubiera sido mejor mantenerlas ocultas, pero yo no soy así, no soy un cínico, solo soy honesto y tal vez imprudente.

Olvidemos por un momento que te dije que no me sentía feliz contigo, olvidemos que no has estado conmigo desde hace tiempo, creamos que lo que uno le decía al otro era cierto, que soy una persona importante en tu vida y que tu llevas contigo muchas cosas de mí, ¿Cómo es que se puede olvidar algo así tan fácil?. No sé que es lo que me quieras demostrar, alguna vez lo dije, cuando me importabas un poco más que nada; Nuestras relaciones son edificios, casas, refugios, y poco a poco hacemos de todo eso algo mas grande, algo mas fuerte, pintamos nuestros cuartos de colores agradables, aumentamos pisos y colocamos ventanas, hacemos de todo esto algo mas fuerte, por que ahí vamos a vivir y ahí moriremos juntos, así que si de pronto nuestro refugio se destruye, los cristales se rompen y terminamos con un terreno baldío, entonces sabrás que no hiciste nada por conservarlo, destinaste tus recursos a otro lugar y espero que a ese lugar en el que estas le queden bien nuestras ventanas.

No hay comentarios.: